El Santuario de Monserrate es uno de los puntos más emblemáticos de Bogotá. Ubicado en el corazón de la ciudad, el destino turístico atrae a cientos de turistas que buscan una experiencia religiosa, deportiva e incluso de reconexión con la naturaleza.
Actividades como el senderismo unen a las comunidades deportivas para desafiar sus límites y emprender el ascenso de más de 1.000 escalones. Para estas personas, Monserrate es un símbolo de determinación, bienestar y éxito.
Al día, cientos de personas suben a pie, en teleférico o funicular para dejarse maravillar por el increíble mirador que tiene Monserrate; desde el que puede verse la majestuosidad de la capital colombiana. Para locales y extranjeros, la experiencia de usar estos medios de transporte es un viaje inigualable: por una parte, el teleférico ofrece una panorámica de Bogotá que hace sentir a los visitantes como “si estuvieran flotando”; mientras que el funicular acerca a la naturaleza a lo largo de su trayecto por el verde bosque alto andino y un túnel que atraviesa la montaña.
Pero no solo eso: varios fieles también se acercan al punto para conocer la Basílica del Señor Caído de Monserrate, un santuario religioso de estilo neocolonial de profunda devoción que además incluye un Viacrucis que narra la pasión de Cristo con imágenes traídas desde Italia en el siglo XIX.
El cerro no solo esconde belleza por doquier, pues además de las maravillas naturales y religiosas que tiene enamorados a sus visitantes, el misticismo también captura la imaginación de muchos.
El mito de los enamorados que suben al cerro de Monserrate
Monserrate tiene múltiples mitos, pero uno que ha tomado fuerza a lo largo de los años habla acerca de las parejas que suben juntas a este imponente lugar. Una de las creencias más divulgadas explica que los novios que suban a la montaña están destinados a separarse o no casarse.
Según la Alcaldía de Bogotá y Bogotá Turismo, la leyenda cuenta que si los novios o prometidos descienden del cerro peleando o si su amor no es correspondido, terminarán. Así pues, en conversaciones y reuniones familiares y con amigos, nunca falta la persona que saca a flote la superstición urbana y dice haber sido fue víctima de la ella.
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Muchas personas han decidido creer y son cientos las anécdotas y testimonios que dan fe que, al descender de la montaña, los novios terminan su relación y deciden tomar caminos distintos. Incluso, hay canciones populares que despiertan la intriga sobre este misticismo, una de ellos las del grupo de ‘Los Cucaracheros’:
No obstante, no todo está perdido para las parejas que suban. Algunos afirman que el haber subido fortaleció su vínculo amoroso, contradiciendo el mito. En ese sentido, si la relación es estable, el Cristo caído les concederá un buen futuro. Para romper con el mito, algunas parejas han logrado oficiar sus bodas en la Basílica como un símbolo de fortalecimiento de su lazo y callar la superstición.
Vía: Red + Noticias

